Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (Estudios Bíblicos en audio)

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¿Qué Significa Tener Hambre Y Sed De Justicia?

  1. Pregúntese primero, ¿qué significa tener hambre y sed? Son dos de los apetitos más fuertes.
  2. ¿Cuántos de nosotros hemos tenido verdadera hambre y sed? ¿Cuántos han estado en peligro de morir si no en­contraran muy pronto la comida y agua? ¿Habrá entre los oyentes o lectores alguna persona que lo haya experimentado?
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Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (Estudios Bíblicos en audio)

  1. Desde luego, hay muchas per­sonas en la actualidad que sufren ver­dadera hambre y sed. No quieren un vaso de agua sino toda la jarra; no quieren dos o tres tortillas, sino todo el paquete. Mu­chos están muriendo de hambre.
  2. Figurativamente tener hambre y sed significa tener deseo ferviente, desear inten­samente, anhelar, añorar, o apetecer.
  3. Tener hambre y sed de justicia sig­nifica desear intensamente hacer toda la voluntad de Dios. Debemos tener hambre y sed de obtener el perdón de Dios, de ser transformados en la imagen de Cristo, de ser edificados en la fe santísima, de poder ganar muchas almas por Cristo.
  4. Mat. 3:15, aunque Jesús no tenía pecado, quería ser bautizado: “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia”. Conviene obe­decer los mandamientos de Dios. Véase Sal. 119:172.
  5. Mat. 6:24-34, “No os afanéis por vuestra vida … Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Debemos “buscar” intensamente las cosas del reino de Dios.
  6. Debemos desear saber y hacer la voluntad (palabra) de Dios: más que el oro, Sal. 119:72, 127, “Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que el oro muy puro”; más que la miel, Sal. 119:103, “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca”; más que la comida, Job 23:12, “Guardé las palabras de su boca más que mi comida (porción señalada)”.
  7. Mat. 13:44-46, al descubrir el evan­gelio, debemos “vender todo” para “comprarlo” (poseerlo). “Compra la ver­dad, y no la vendas”, Prov. 23:23.
  8. Estudiemos los Salmos para enten­der mejor lo que significa anhelar: Sal. 42:1,2 “Como el ciervo brama por las corrien­tes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía”; Sal. 63:1, “De madru­gada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida”; Sal. 84:2, “Anhela mi alma y aun ardien­temente desea los atrios de Jehová”. Léase todo el Salmo 84; Sal. 119:20, “Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo”. El Salmo 119, el capítulo más largo en la Biblia, alaba la Palabra de Dios.
  9. 1 Ped. 2:1,2, “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación”.