¿Habrá salvación  para una persona que muere sin ser bautizada?


Lección 2

¿Cómo  se recibe la salvación?  ¿Habrá salvación  para una persona que muere sin ser bautizada?

¿Qué conexión existe entre el bautismo y la salvación? En forma concreta, ¿qué hay que hacer

para ser hecho hijo de Dios? Miremos lo que dicen las Escrituras. En esta lección estudiaremos:

 

  1. El pecado y la condenación eterna.
  2. El plan de Dios para salvar al hombre.
  3. Cosas que no nos pueden salvar.
  4. ¿Qué debo hacer para ser salvo?
  5. ¿Qué relación existe entre el bautismo cristiano y la salvación?

 

  1. El pecado y la condenación eterna

A ninguno  de nosotros le gusta tomar medicinas y aún menos que le apliquen una inyección. Pero

cuando estamos convencidos de nuestra necesidad de una inyección,  ¡hasta pagamos para que nos

la apliquen! Lo mismo ocurre en las cosas espirituales. Dios, en su Palabra, nos muestra que como

humanos estamos desesperadamente enfermos.

Curso de Bautismo Cristiano Un paso de Obediencia

Curso de Bautismo Cristiano Un paso de Obediencia

Tenemos  una enfermedad de rebeldía contra Dios. Vivimos ignorando la voluntad de nuestro Creador.  A esto la Biblia  le da  el  nombre  de PECADO.  A Dios no le  gusta  esa  actitud  de independencia y rebeldía que existe en nuestro  corazón. Tenemos la costumbre  de compararnos con los demás y creemos que no somos tan malos, pero Dios en su palabra afirma que “TODOS pecaron y están destituidos de la gloria  de Dios” (Romanos 3:23). El profeta Isaías exclama con tristeza que “TODOS nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino” (Isaías 53:6). El ojo puro del Señor, que penetra hasta lo más profundo  de mi ser, me revela que peco mucho contra Él. Ofendo a diario su santidad. Lo terrible  es que nuestro pecado nos condena. Dios, siendo santo y justo, se ve obligado a juzgar y castigar al pecador. “Porque la paga (sueldo) del pecado es muerte” (Romanos 6:23). El castigo que merecemos es la condenación eterna. ¿Has reflexionado seriamente sobre esto? Si Cristo aún no te ha salvado, estás condenado (Juan3:16). Vas rumbo al infierno.

 

  1. El plan de Dios para salvar al hombre

¿Es posible  que un pecador pueda ser salvo?  ¿Cómo  puede un Dios santo perdonar a una persona

que tanto le ha ofendido?  Veamos en la Biblia el plan que Dios diseñó para resolver este problema.

Nosotros,  como pecadores sucios y perdidos,  no podemos acercarnos a un Dios santo y puro. En

su gran amor, Dios mismo tomó la iniciativa para salvar al hombre: “Porque de tal manera amó

Dios al mundo  que ha dado a su Hijo unigénito  para que todo aquel que en Él cree, no se pierda

mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Enviando a su Hijo amado, lo más preciado que tenía, Dios

Padre demostró su profundo deseo de salvar   a cada hombre  y a cada  mujer. Nuestros  muchos

pecados no le impidieron seguir amándonos. Cristo mismo “llevó nuestros pecados en su cuerpo

sobre el madero” (1 Pedro2:24). El Señor Jesucristo tomó sobre su cuerpo mis maldades y el

castigo que merecían: la ira de Dios. En la cruz del Calvario, Cristo fue castigado por mi pecado,

pagó el precio de mi deuda: la muerte.

 

  1. Cosas que NO nos pueden salvar

Algunos se imaginan una balanza donde nuestras  buenas acciones están a un lado y nuestras malas

al otro. Piensan que nuestras  buenas obras pueden contrarrestar el mal que hacemos. Pero no nos

engañemos. Las cosas de Dios no funcionan así. Nuestras  buenas obras no nos pueden salvar.

 

“Porque por gracia (bondad de Dios) sois salvos  por medio de la fe; y esto no de vosotros,  pues es don (regalo) de Dios. NO POR OBRAS para que nadie se gloríe” (Efesios2:8,9).

 

Si alguna persona pudiera ganarse el perdón y la salvación de Dios por sus propios esfuerzos, no habría sido necesaria la muerte redentora de Cristo. El hecho de que Cristo murió,  demuestra que nuestros esfuerzos no nos pueden salvar.  La asistencia a una iglesia no nos salvará. Tampoco la lectura  de la Biblia, la oración, el  bautismo, la participación  en la Cena del Señor, ni el dar limosnas o ayudar al necesitado. No estamos diciendo que estas cosas son malas, pero ninguna de ellas nos puede salvar.  Ni aun si son hechas con sinceridad y sacrificio. Cristo “nos salvó, NO POR OBRAS de justicia (obras buenas) que nosotros  hubiéramos hecho…” (Tito 3:5). ¿Estás tratando  de ganarte el perdón de Dios con tu buen comportamiento?  Reflexiona. Nunca lo podrás lograr.

 

  1. ¿Qué debo hacer para ser salvo?

Hay muchos   que  con  corazón  sincero  nos hemos  hecho  esta  pregunta.  Y gracias  a  Dios,

encontramos la respuesta en las Sagradas Escrituras. En desesperación, el carcelero de Filipos le

preguntó  a Pablo y a Silas: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” y el apóstol respondió: “Cree en el

Señor Jesucristo y serás salvo” (Hechos16:30,31). ¿Qué es creer en el Señor Jesucristo? ¡Es mucho

más que creer que Jesucristo existió! Sí, creer en Cristo significa reconocer que el sacrificio del

Señor Jesucristo vale para MÍ, que Él cargó todos MIS pecados, que sufrió MÍ castigo, y que sólo

Él puede  salvarme.    La  verdadera  fe  en   Cristo  necesariamente  va   acompañada  de   un

arrepentimiento sincero, y un apartamiento de lo que desagrada a Dios (Hechos 3:19).

 

Si aún no eres salvo,  Cristo está tocando  a la puerta  de tu corazón en estos momentos.  Te está hablando suavemente  a tu conciencia animándote a que  reconozcas tu pecado y que le invites a entrar y gobernar tu vida. “He aquí, yo (Jesucristo) estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré…” (Apocalipsis3:20). ¿Quieres nacer de  nuevo?  Te invito a que se lo digas al Señor en oración. Podrías decirle más o menos lo siguiente:

 

Señor Jesucristo,   reconozco  que soy pecador y que te he ofendido  con  mis  hechos,  actitudes  y pensamientos. Gracias  por morir  en la cruz por mí. Gracias  por llevar el castigo que yo merezco. Ahora te invito  a que entres en mi corazón y que gobiernes  en mi vida.  Gracias  por  tu perdón. Ayúdame a apartarme  de lo que te desagrada. Haz de mi vida lo que tú quieras.  Amén.

 

Si has  expresado  el contenido  de esta  oración  con humildad y sinceridad, puedes decir con confianza que ¡eres un hijo o una hija de Dios! Has recibido  de Dios el regalo de la salvación.

 

  1. ¿Qué relación hay entre el bautismo cristiano y la salvación?

El bautismo cristiano es un símbolo  externo que refleja un cambio interno. Simboliza que hemos

nacido de nuevo. Las Escrituras que hemos visto en esta lección prometen vida eterna al que pone

su confianza en Jesucristo, sin mencionar el bautismo. Dios en su Palabra nos asegura: “Mas a

TODOS los que le RECIBIERON, a los que CREEN en su nombre, les dio potestad (derecho) de

ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Evidentemente la salvación no depende de ser bautizado o

  1. Debido a que el bautismo seguía rápidamente a la conversión, existen algunos versículos que

parecen  indicar que el bautismo es necesario  para ser salvo. Miraremos estos versículos  más

adelante. Considere  las instrucciones del Señor a sus discípulos  en Mateo28:19,20. Los envió a

 

hacer discípulos (creyentes comprometidos con el Señor), a  bautizarlos, y a  enseñarles. Este mismo  orden se ve en diferentes ocasiones en el libro de los Hechos. El bautismo no te convierte en un discípulo sino que demuestra  públicamente que YA ERES un discípulo. Si la salvación dependiera del bautismo,  no habría esperanza para el que no encuentre quién lo bautice, o aquel que esté muriendo  sin acceso a un charco de agua. Aun en la Biblia encontramos un ejemplo de esto: El ladrón que pidió  a Jesús en la cruz que se acordara de él en su reino, recibió del Señor la seguridad  de que ese mismo  día estaría con Él en el paraíso. Era ya imposible para el ladrón recién convertido bautizarse, y sin embargo recibió la salvación (Lucas23:42,43). Es de esperar que, si hubiera tenido la oportunidad,  este ladrón  arrepentido se hubiera hecho  bautizar. Pero es un ejemplo claro y concreto de un hombre salvo sin ser bautizado.

 

Una  pregunta personal: Lo que hemos aprendido hasta ahora, demanda una revisión de tu estado con el Señor. ¿Ya has invitado a Cristo a tu corazón como el Salvador que necesitas?

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