¿Por qué bautizamos al cristiano? Curso de Bautismo

Lección 1

¿Por qué bautizamos al cristiano?

Al comienzo  de su ministerio, leemos que Jesús enseñaba y también bautizaba (Juan 3:22,26). Parece que un poco después, delegó la responsabilidad de bautizar a sus discípulos (Juan 4:2). Pero preguntémonos: ¿Por qué se bautizaban los seguidores  de Jesucristo? ¿Quién fue el inventor del bautismo cristiano? Antes de partir, Jesucristo dio a sus discípulos instrucciones claras: “Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). Esto es lo que llamamos el “bautismo cristiano”.

 

Es de notar  que la práctica del bautismo comenzó mucho antes. Juan el Bautista, por ejemplo, bautizaba. En la tradición  judía también  encontramos  ciertas  formas de bautismo.   Haremos referencia a  algunas de éstas  en  el desarrollo de este  curso,  pero  sólo para  distinguirlas del “bautismo cristiano”, que es el bautismo que debemos practicar hoy día. En esta lección veremos:

Curso de Bautismo Cristiano Un paso de Obediencia

Curso de Bautismo Cristiano Un paso de Obediencia

 

  1. ¿Qué significa el “bautismo cristiano”?
  2. ¿Por qué bautizarse?
  3. ¿Por qué es necesario ser creyente antes de ser bautizado?

 

  1. ¿Qué significa el “bautismo cristiano”?

El bautismo cristiano es el acto simbólico mediante el cual una persona que ha recibido al Señor

Jesucristo demuestra públicamente que es un discípulo  de Él. El bautismo, por lo tanto, es un

símbolo exterior de una transformación interior. Consiste  en ser sumergido  en agua y ser sacado

de allí, confesando que se ha muerto  y resucitado con Cristo.

 

La  palabra  “bautizar”  proviene del  término  griego “BAPTIZO”,  que  significa  “sumergir” o “hundir”. Esta palabra griega también se empleaba en el oficio  de teñir tela en tinta. La tela o lana se sumergía o “bautizaba” totalmente en la tinta para quedar teñida. Entendemos, por lo tanto, que el bautismo  simboliza una  identificación estrecha.  Al  bautizarse, el cristiano se  ‘sumerge’ visiblemente  en   Cristo  (Romanos6:3)  y  en   el  Cuerpo   de  Cristo, que  es   la Iglesia  (1

Corintios12:13). Esto quiere decir que el que se bautiza se identifica de forma visible con el Señor y con su Iglesia.

 

  1. ¿Por qué bautizarse?

Sencillamente porque en las Sagradas Escrituras leemos que el bautismo es el deseo de nuestro

Señor y Salvador Jesucristo para cada creyente. Aun más, sus palabras en Mateo 28:19 expresan

un mandamiento  para ti y para mí. Cristo mismo  desea y espera  que cada cristiano busque ser

bautizado. El Señor Jesucristo no deja lugar  para que un creyente,  que ha experimentado  ya el

nuevo nacimiento, no se bautice. Si eres un cristiano y no te has hecho bautizar, tu situación no es

normal.

 

Los  apóstoles  y los primeros creyentes  tomaron  muy en serio  estas instrucciones  del  Señor Jesucristo.  Ellos  predicaban  la Palabra  de  Dios, y “los  que  recibieron  su palabra  fueron bautizados” (Hechos2:41). Más adelante,  en  Hechos8:35,36,   leemos  que Felipe le explicó el “evangelio de Jesús” al etíope que volvía de Jerusalén.  Al terminar de hablar Felipe, el etíope le dijo: “Aquí hay agua; ¿qué impide  que yo sea bautizado?” ¿Por qué hizo  el etíope tal pregunta? Tenemos que concluir que la enseñanza sobre el bautismo formaba parte del “evangelio de Jesús”. Es decir, si no predicamos, promovemos y practicamos el bautismo cristiano, nuestro mensaje es incompleto. Si miramos los ejemplos  que encontramos en el libro de los Hechos, vemos sin excepción que el nuevo creyente se bautizaba tan pronto  como podía después de su conversión. Concluimos  entonces, que: El bautismo  es la clara voluntad  del Señor Jesucristo para todo cristiano.

 

  1. ¿Por qué es necesario ser creyente antes de ser bautizado?

El bautismo en agua es sencillamente un símbolo, una representación de lo que sucedió el día de

tu conversión. Cuando una persona decide entregar su vida al Señor, le recibe en el corazón con

toda sinceridad. En ese momento  la persona ‘muere’ con Cristo, es ‘sepultada’ con Cristo, y

‘resucita’ con Cristo.  A esto se le denomina IDENTIFICACIÓN con Cristo.  Cuando Cristo  murió

y resucitó, Él cargó el castigo que yo merecía. Es como si yo muriera y resucitara con Cristo. A

los ojos de Dios, el creyente cuenta como un crucificado, muerto, sepultado y resucitado EN

Cristo. Por eso “No hay condenación para los que están en Cristo Jesús” (Romanos8:1). ¿No es

esto maravilloso? Esta identificación ocurre por decreto de Dios para cada creyente en el momento de su conversión, y nadie puede anularlo.

 

En el mismo instante en que tú y yo nos rendimos al Señor, Dios nos identifica con Cristo,  pero también  nos identifica con  la Iglesia, que  es  el Cuerpo   de  Cristo. La Iglesia no es  una denominación, sino el conjunto  de todos los verdaderos cristianos en todo el mundo, en todos los tiempos. Estas dos identificaciones (con Cristo y con la Iglesia) son actos espirituales, y ocurren por decreto de Dios en el momento  de la conversión. Una vez que han sucedido,  nadie puede anularlas.

 

El bautismo   representa  lo  que  ocurre   en  la conversión.  Es  un símbolo  visible   de una transformación espiritual e invisible. Simbólicamente la persona es “sepultada” en el agua, y sale otra vez de allí “resucitada” Es un pequeño “drama” de una realidad espiritual que ocurrió  en el día de su conversión. Entendiendo esto, ¿qué razón habría para bautizar a una persona que aún no se ha  entregado a Cristo? El orden bíblico es: primero creer, luego bautizarse. Hacer discípulos y bautizarlos. Evidentemente sólo los que han tenido la experiencia espiritual pueden

representarla en las aguas del bautismo.  De otro modo estarían presentando ante Dios, la Iglesia y el mundo, una mentira. Una pregunta personal En este momento cabe la pregunta: ¿Eres creyente?

¿Has tenido la experiencia del nuevo nacimiento? ¿Has recibido la salvación eterna y el perdón de

los pecados por la obra del Señor Jesús en la cruz? Si tu respuesta es “sí”, damos la gloria  a Dios

por su gracia, y te preguntamos: ¿Ya te bautizaste?

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